A la hora de buscar atenuantes resalta la ausencia de Lionel Messi, más que claro por supuesto, y a pesar de sus lagunas en los distintos seleccionados nacionales. Pero lo más impactante no fue eso, sino la ausencia de un equipo. De una línea de juego, de una idea que nunca se vio. Martino hace un año que está al frente de los Mayores, su pretensión fue distanciarse de su antecesor, Alejandro Sabella (subcampeón del mundo 2014) y ya en la Copa América de Chile, perdida contra los locales por disparos desde el punto penal, quedó a mitad de camino. ¿A qué juega o intenta hacerlo, el equipo del Tata? No se sabe, desde la práctica. Es factible que busque más volumen de juego, con tenencia de la pelota, pero no lo ha logrado. La imagen del jueves fue la de un grupo de futbolistas técnicamente bien dotados, pero desparramados en la cancha, sin ideas. Alejados de un patrón de juego que los contenga, y en la alta competencia eso se castiga.

El fútbol suele emparejarse desde el físico y el orden táctico. Ecuador pareció un ejemplo de esto. Aprovechó de manera notable a sus dos figuras, bien abiertas por los costados. Antonio Valencia, figura del Manchester United, y el puntero del Swensea (también de Inglaterra), Jefferson Montero. Una pesadilla para Emanuel Más y Facundo Roncaglia. La contracara de Argentina que no supo aprovechar jamás a Ángel Di María o a Sergio Agüero, si hasta los prolijitos Lucas Biglia y el ayer capitán Javier Mascherano, dieron pena. Eso fue Argentina, un conjunto de individualidades carentes de trabajo.

La pregunta pasa por saber si a Martino le falta tiempo. Cosa que puede ser lógica porque los futbolistas viven en Europa y se juntan un par de días antes para entrenar como equipo y de paso ver familiares y amigos, aunque por lo visto las prioridades podrían estar alteradas.

¿Acaso no entienden lo que pretende el DT? El vértigo del fútbol europeo es factible que los condicione, si es que el Tata quiere imponer un fútbol de posesión y no de explosión, algo que le dio resultado con el local Newell’s, pero fue un fracaso de solo un año de duración en el tremendo Barcelona.

Está claro que el entrenador es inteligente y si hay algo positivo de este bochorno, no por el hecho de perder ante Ecuador, que jugó muy bien y fue un legítimo ganador, sí por la patética imagen que dejó como equipo, fue que se trató del primer partido de la serie y con resultados positivos a futuro quedará como una anécdota. Pero lo visto el jueves fue una lamentable prolongación de la final perdida en Chile por Copa América. ¿Messi podrá arreglar esto? En parte, su presencia intimida. Pero necesitará una base que lo contenga. Y la Argentina de Martino es débil de mente, principalmente porque no saben jugar como equipo. Y ese es el punto a corregir.