Central pelea entre grandes. A siete puntos de Boca y cinco de San Lorenzo está obligado a sumar los tres puntos en juego ante el equipo de Ricardo Caruso Lombardi. El premio será descontarle puntos a los punteros, cosa que pasará si gana ya que los mismos juegan entre ellos, y alguno, al menos, perderá puntos. «Nosotros sabemos muy bien que debemos ganar, no podemos pensar en el clásico porque el partido ante Arsenal es muy importante», dijo durante la semana el experimentado arquero Mauricio Caranta. Y no se trató de una frase de compromiso, de las muchas que utilizan los futbolistas, Central vive un torneo propio porque es protagonista y no será lo mismo ganarle o no a Arsenal, se tratará de darle vuelo a la postergada ilusión de salir campeón o bien empezar a conformarse con una buena campaña. «Vamos por todo», dice su técnico, Eduardo Coudet, cada vez que le preguntan por las prioridades. Y en ese todo se incluye el torneo local, la Copa Argentina en donde se medirá contra Estudiantes de La Plata por cuartos de final, y el clásico de la próxima semana. Los mejor que ha mostrado el equipo de Coudet es la convicción para ir a buscar los partidos. la llegada de Javier Pinola le entregó voz de mando a la defensa y la aparición del tucumano Salazar un lateral con buena proyección y manejo. En el medio el doble cinco funciona en sociedad como cuando jugaron en forma separada, Nery Domínguez y Damián Musto están transitando un torneo en muy buen nivel. El pibe Cervi es la impronta, rindiendo mucho más cuando el técnico lo deja libre delante de la línea de volantes. Mientras que Marco Ruben es uno de los mejores jugadores del torneo, ahora armando una buena dupla con Marcelo Larrondo (no jugará hoy por tener cinco amarillas). Esas son algunas razones por las que Central es protagonista del torneo, aprovechar la localía su obligación.

 

Newell’s busca su indentidad en la desesperación. No es bueno el arranque de Lucas Bernardi como técnico leproso, una victoria en el debut ante Racing y luego una caída estrepitosa que incluyó derrota en el clásico jugado como local y que elevó la cifra a cuatro consecutivas contra Central. Una marca lapidaria, «solo saldremos de ésta situación ganando el próximo clásico», dijo Maxi Rodríguez. Su emblema y a la vez uno de los futbolistas más castigados por su bajo nivel actual. El clásico es lo «único» que le queda. Con 25 puntos se encuentra más abajo de la mitad de tabla, sin un fútbol que entusiasme a sus hinchas. Los mismos suspiran esperando que por fin pueda jugar Mauro Formica, algo que es poco probable de cara a los próximos partidos, aunque podría ocupar un lugar en el banco de suplentes. Una de las novedades encerrada en incógnita es la presencia de Ezequiel Unsain, con 20 años, Bernardi dejó el arco en sus manos. Una osadía que el pibe aceptó sin ruborizarse. Los errores de los centrales se multiplican, tanto el paraguayo Marcos Cáceres como Víctor López viven al borde del yerro. Le llega el turno a otro juvenil Nehuén Paz, 21 años llegado de All Boys. Claro que la defensa no es el único problema, el equipo no tiene fútbol. Víctor Figueroa y Maxi Rodríguez están a años luz de lo que fueron en la añorada época del Tata Martino. Nacho Scocco parece estar más comprometido con la causa, pero el gol sigue siendo una materia pendiente, solo metió uno y fue de penal. Así las cosas, ganarle a Defensa será un bálsamo para esperar el clásico con confianza. A Newell’s ya no le quedará nada más por hacer, tampoco es razonable cambiar un técnico cada diez partidos. Paciencia y confianza, barajar y dar de nuevo, son algunas de las frases hechas que pueden utilizarse para llevar adelante un momento cargado de incertidumbre. O sale con una gran victoria (entiéndase ante Central) o se hundirá en su desconsuelo.