El plan B de Central es clasificar para la próxima Copa Libertadores, por salir segundo o participando en la liguilla que premiará con una plaza, y también podrá ser ganando la Copa Argentina, por la que enfrentará a Estudiantes de La Plata el próximo miércoles en San Juan. Para Newell’s el repertorio es mucho más acotado, como impostergable aparece entrar en la liguilla pre-sudamericana, entran hasta el puesto 18, y hoy está afuera. Además, mejorar la imagen como equipo ya que es uno de los peores del torneo. Ha convertido 1 gol en 8 partidos, y de penal. Cosecha magra, si las hay. Central visitará hoy a Godoy Cruz desde las 16.30; Newell’s recibirá a San Martín de San Juan a partir de las 19.

Central y sus necesidades. El clásico fue mucho más lo que le quitó que lo que entregó. Sus hinchas podrán decir que después de ganar cuatro en fila, empatar les permite mantener una inocultable paternidad. Pero, resignaron dos puntos más en condición de local y ya no depende de sí mismo a seis fechas del final del torneo. Como equipo volvió a mostrar sus problemas ante rivales rígidos que llegan con la sola idea de complicarle su juego. Eduardo Coudet varía entre el doble cinco integrado por Nery Domínguez y Damián Musto, y jjugar con un enganche definido. Con Franco Cervi recuperándose de un desgarro aparece Giovani Lo Celso como alternativa para jugar en Mendoza, y Musto quedaría en el banco de relevos. Central muestra con orgullo su invito de local, único equipo en el torneo, pero paradójicamente ha sumado más puntos como visitante, ya que ganó más partidos y solo perdió dos veces. En el clásico no fue por el resto, ante la importancia del juego, y ver lo difícil que se le hacía jugar, mantuvo línea de cuatro apelando al viejo axioma que dice: Cuando no podés ganar, no debés perder. Y eso fue lo que pasó, se mostró sin ingenio y repetitivo en sus intentos, pero siempre en posición de alerta ante la potencial contra rival. A la misma hora jugará Boca en La Paternal, ante Argentinos y mañana lo harán en cancha del primero San Lorenzo y Racing. No puede, ni debe especular. Debe ganar para sostenerse en pelea y tratarán de descontarle puntos a los de arriba.

Newell’s quedó con vida. Hablar de lo que no pasó, ni pasará es una utopía. Pero, es factible que una derrota en el derby de la semana pasada lo hubiera dejado sin técnico y hasta sin presidente. Por eso, el punto fue más que oxígeno. Fue saber que a Lucas Bernardi le queda un resto y depende de su suerte e inteligencia para seguir en el cargo. Lo que parecía no podía pasar, sucedió. Bernardi cambió. Dejó de lado la famosa convicción de atacar con un 4-3-3, buscando la posesión de la pelota. Y plantó 5 defensores, con Hernán Villalba metido entre los centrales, 3 volantes con marcada tendencia a defender, Maxi Rodríguez (sigue en un nivel bajísimo) alternando mediocampo y ataque y como único punta el pibe Lucas Boyé (de buen debut). La cosa funcionó porque Newell’s sabía que no podía perder. Pero, se trató de un esquema ultradefensivo que quedará archivado para la siguiente oportunidad. Ahora llegó el momento de ganar, los hinchas deben estar tranquilos pero mantendrá la exigencia lógica que impone su reciente historia. La variante será de posicionamiento, con los mismos nombres, tendrán menos responsabilidad defensivas Denis Rodríguez y Lucas Mugni, mientras que los juveniles Escobar y Báez treparán por sus costados para comprometerse más con la mitad de cancha. La anemia de Newell’s es alarmante, 1 gol en 8 partidos, una de las peores rachas de la historia. El triunfo es obligatorio, claro que la angustia previa al clásico viró en alivio. Aunque sigue estando presente, Bernardi ya lo entendió, las quejas de los hinchas se lo explicaron. Es el momento de ganar, ya sin importar el rival de turno.