En una reunión que sostuvo el martes pasado con la cámara empresaria del sector aceitero, el SOEA acordó un aumento salarial del 35 por ciento que dejó una sensación de relativa conformidad en la dirigencia gremial. “La recomposición debería haber sido del 40 por ciento, pero la situación económica nos obliga a ser responsables en nuestros reclamos”, sintetizó el secretario general Pablo Reguera en diálogo con El Primero.
Según señaló el referente gremial, la suba generalizada de precios es un factor de preocupación, aunque en este momento la prioridad central del movimiento obrero organizado es la conservación de las fuentes de trabajo frente a la recesión que han provocado las medidas implementadas por el equipo económico de Mauricio Macri.
“Los empresarios se aprovechan de las políticas del gobierno porque saben que si pedimos más, afuera hay un batallón de desocupados en la búsqueda de trabajo”, manifestó.
En este sentido, cuestionó el rumbo económico tomado por la administración nacional y pronosticó un futuro complejo para el sector que representa: “La realidad ya es muy difícil para las industrias químicas y petroquímicas, que consumen mucha energía. En nuestro caso, sabemos que nos van a volver a meter empresas contratistas y tercerizadas en las fábricas”.
Finalmente, Reguera se mostró pesimista respecto a la evolución de la economía nacional para este año y arriesgó que la espiral inflacionaria se profundizará. “Creemos que para noviembre la situación será grave, por lo que seguramente pediremos una suma no remunerativa por única vez”, adelantó.